viernes, 18 de enero de 2019

Educar en lenguaje positivo


EDUCAR EN LENGUAJE POSITIVO
Luis Castellanos

Cuando Aureli Sánchez planteó el curso en el que cada profesor leyera un libro y compartiera sus impresiones con los compañeros, me pareció una manera interesante de plantear un debate pedagógico necesario en estos momentos en la educación en general y en nuestro centro en particular.

Creo que la mayoría de los profesores estamos trabajando en nuestras aulas de maneras diferentes. A veces vemos que casualmente hemos coincidido en la manera de abordar un trabajo o nos fijamos en algo que nos parece interesante y adaptable a nuestras clases, pero creo que sentarnos a hablar de diferentes enfoques a la hora de entender la educación actual es necesario y muy productivo.

Posiblemente no encontraremos una propuesta que nos agrade completamente, pero podremos descubrir aspectos útiles en diferentes teorías.

Otro elemento que me pareció atrayente es que todos nosotros estamos a diario en las aulas y podemos llevar a la práctica algunos aspectos y comentar a nuestros compañeros la experiencia basada en la práctica.

Yo elegí Educar en lenguaje positivo de Luis Castellanos por dos razones fundamentales:
  • Me interesa especialmente todo lo relacionado con el lenguaje y el poder que puede tener.
  • Es un libro muy recomendado por Santiago Moll en su blog “Justifica tu respuesta”. Me parece que es un profesor que trabaja la educación emocional y encamina su tarea a llevarla a la práctica en su aula.

Luis Castellanos es doctor en Ética y Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Navarra y con estudios de Psicología. Es pionero en la investigación del lenguaje positivo y su influencia en el cerebro y la mente. Ha puesto en marcha el proyecto educativo “Palabras Habitadas” que es una “nueva visión y realidad de nuestro lenguaje y un camino de innovación para encontrar un equilibrio entre conocimientos y comportamientos que garanticen que cada persona tenga los recursos necesarios para desarrollar su máximo potencial en la vida.”
Su reto se basa en la toma conciencia de nuestras palabras más habituales, de nuestro lenguaje, del vocabulario que guía nuestras acciones. De las palabras con las que nos levantamos, con las que salimos a pasear, con las que entramos a trabajar, con las que nos vamos a dormir… ¿Merece la pena, o la alegría, salir a pasear con esas palabras? ¿Qué hábitos lingüísticos nos condicionan?

El libro se basa en la idea de que hemos de conceder a las palabras la importancia que tienen en el funcionamiento de nuestra vida. Las palabras que usamos para construir nuestro diálogo interno, para pensar, para decidir, para referirnos a nosotros mismos y a los que nos rodean, determinarán en gran medida nuestras relaciones y nuestros logros.

Ha estudiado desde hace bastantes años las palabras y su impacto en nosotros. Califica de “tóxicas” algunas de ellas, las que duelen, las que se recuerdan porque hacen daño. Él considera que las palabras pueden ser nuestro peor enemigo o nuestro mejor aliado porque nos pueden cambiar la vida.

Para ello hay que “habitar” las palabras, hay que darles vida para que puedan vivir en nosotros. Iremos viendo cómo se puede llevar a cabo esa tarea y, sobre todo, cómo se puede llevar al aula.



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